Los dentistas, ópticos, oftalmólogos y otorrinos  son de los profesionales que más riesgo tenemos de contraer el coronavirus en la realización de nuestro trabajo habitual. A día de hoy sabemos que las vías de transmisión demostradas incluyen la directa: tos, estornudos y gotitas de Plügge (gotitas de saliva que se producen cuando hablamos); así como la trasmisión por contacto: a través de mucosas nasal, oral.

Los dentistas están expuestos a los aerosoles, que contienen saliva, sangre y por tanto virus,  que se generan en casi todos los tratamientos que realizamos y los podemos inhalar. Siendo ésta la principal vía de transmisión en odontología. Del mismo modo, el virus al estar presente en la saliva, puede facilitar ser transmitido del paciente al profesional. Ya que la distancia de trabajo en odontología suele ser muy reducida, menos de un metro.

Otras formas de contagio pueden ser durante la comunicación con el paciente, las gotitas de Plügge pueden transmitirse si no se mantiene la distancia mínima interpersonal.

También el equipo de la clínica puede infectarse por transmisión al tocar con la mano superficies contaminadas y llevárselas después a la mucosa nasal, ocular u oral.

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