Los dientes son como cofres que guardan en su interior un tesoro que podría curar a su hijo en un futuro. Son una valiosa fuente  de células madre, las que se encargan de dar origen a los tejidos y órganos como el hígado, el corazón, los huesos o los ligamentos. Es lo que se conoce como medicina regenerativa. En España, ya hay clínicas que ofrecen la conservación de pulpas dentales, la parte interior de las piezas donde se encuentran las células mágicas. 

No todos los dientes son válidos, reconocen los especialistas. Únicamente se pueden utilizar los de leche o los de personas adultas (a ser posible con menos de 40 años), especialmente las muelas del juicio. Y que se encuentren en buen estado. No pueden estar empastados, con fisuras o roturas, sino que deben ser dientes sanos. Para aprovechar sus virtudes “es necesario extraer bien el diente y preservar las pulpa en un lugar estéril”. Lo mejor es acudir a un dentista para que valore el estado de la pieza y explique el proceso de criopreservación”. Es fundamental que no se rompa la cadena de conservación para evitar que se produzca una contaminación. 

Pero que nadie piense que hoy podrá curarse con las células de un diente. Todavía no. Una cosa es que sepamos que las células contenidas en los dientes de leche, a diferencia de otros tipos, se multiplican muy rápidamente y, en teoría, podrían diferenciarse y dar lugar a otros tejidos. Y otra es que seamos capaces de conseguirlo. Sobre el papel todo apunta a que sí. Pero todavía es muy pronto para saber con certeza hasta donde podemos llegar con estas células dentales, pasa igual que con las células de cordón umbilical. Lo que a día de hoy podemos decir es que la pulpa de un diente de leche es una inversión, una apuesta de salud”.

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