La respiración es una función esencial que también influye en el desarrollo y el funcionamiento de la boca y de las estructuras que la rodean.
En condiciones normales, la respiración debe realizarse por la nariz, tanto durante el día como mientras dormimos. La nariz se encarga de filtrar, humedecer y calentar el aire antes de que llegue a las vías respiratorias.
Por eso, prestar atención a nuestra forma de respirar puede ayudarnos a detectar determinados hábitos que conviene valorar.
Cuando estamos tranquilos y en reposo, lo ideal es que:
Respirar por la boca de forma ocasional puede ocurrir, por ejemplo, cuando estamos resfriados, tenemos congestión nasal o estamos realizando actividad física (corriendo, nadando…). Sin embargo, si la respiración oral se mantiene de forma habitual, es importante valorar cuál puede ser la causa.
En los niños, la respiración es especialmente relevante porque la boca, los maxilares y el resto de las estructuras de la cara todavía están en desarrollo.
Una respiración oral mantenida durante el crecimiento puede estar relacionada con cambios en la posición de la lengua, el funcionamiento de los músculos orofaciales y el desarrollo de las estructuras de la cara y los maxilares.
Por eso, cuando un niño respira habitualmente por la boca, es recomendable valorar la causa y no considerarlo simplemente un hábito. Una detección temprana permite estudiar la situación y, cuando sea necesario, intervenir para favorecer un desarrollo adecuado.
Algunos signos que pueden indicar que existe una respiración oral habitual son:
Estas señales no significan necesariamente que exista un problema, pero si se mantienen en el tiempo pueden ser motivo de consulta.
Si observamos que respiramos habitualmente por la boca, no debemos intentar forzar el cierre de los labios ni obligarnos a respirar por la nariz sin conocer antes el motivo.
Lo importante es identificar si existe alguna dificultad que esté impidiendo una respiración nasal adecuada. En algunos casos puede ser necesario valorar conjuntamente la función nasal, la respiración y las estructuras orales.
En el caso de los niños, esta valoración cobra especial importancia durante las etapas de crecimiento y desarrollo.
Si tenéis dudas sobre vuestra forma de respirar o la de vuestro hijo, consultad con nuestro equipo. Os ayudaremos a valorar la situación y, si es necesario, os indicaremos qué profesionales pueden intervenir.
Respirar por la nariz debería ser lo habitual tanto en niños como en adultos.
En los más pequeños, prestar atención a este aspecto es especialmente importante porque se encuentran en una etapa de crecimiento y desarrollo de las estructuras faciales y maxilares.
Si observáis que la respiración por la boca se ha convertido en un hábito o que existe dificultad para respirar por la nariz, es recomendable consultarlo. Detectar la causa es el primer paso para poder valorar la solución más adecuada.
Estamos aquí para acompañaros y resolver cualquier duda sobre la respiración, la posición de la lengua y el funcionamiento de la boca.
Estamos aquí para acompañaros y resolver cualquier duda sobre la respiración, la posición de la lengua y el funcionamiento de la boca.